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    Reflexiones en el mar

    Una de las meditaciones que más me gusta es hacer el “muerto” en el agua. Me relaja, me conecta y me ancla en el ahora. Al principio cuesta soltar el control: ¿Chocaré con las señoras de al lado? ¿Me comeré esa piedra? ¿Me habré movido mucho? ¿Me robarán el móvil y yo aquí tan tranquila? Pero poco a poco te vas relajando y ya todo eso da igual. Cierras los ojos y notas como las olas te mecen suavemente mientras los rayos del sol acarician tu piel. Escuchas los ruidos de los niños jugando en la playa, pero a lo lejos, como si estuvieras metida dentro de una burbuja. Si…

  • Thoughts

    Rompiendo olas

    Aquellos veranos en los que las pelotas de Nivea llenaban todas las playas del Mediterráneo recuerdo pasarme las tardes jugando con mi hermana y mis primos a saltar las olas. Normalmente por la tarde el agua estaba bastante movida y había más personas durmiendo la siesta en la arena que nadando en el mar. Conociendo a mi padre, si yo tenía permiso para meterme en el agua es que las olas, grandes, grandes, no eran. Pero nunca he destacado por mi gran altura o sea que para mí aquello medía metros. De esas tardes, lo que me gustaba era tener la playa casi para nosotros y jugar todos juntos. Pero…

  • Thoughts

    ¿Vivimos dormidos?

    Lo primero que he visto al despertarme hoy ha sido un precioso amanecer desde el mar. En Instagram. Quiero irme a vivir a un pueblo de mar. La segunda imagen que me ha aparecido ha sido la de tres vacas muertas dentro de un vallado. También es la primera imagen que se han encontrado unos activistas estadounidenses mientras realizaban una acción en una granja de la indústria láctea. Yo me he ahorrado el hedor y seguramente he percibido un impacto visual mucho menor. Pero la emoción, aunque un poco diluida, está. Hace muchos años que sigo el trabajo de Marianne Williamson, sus libros y sus conferencias. Recuerdo especialmente una de…

  • Cozy Places

    Born

    Cierro los ojos e intento viajar en el tiempo, pero nada huele igual. Estoy desayunando en El Cafè del Born como hice infinitas veces en mi época universitaria. Pero poco queda de ese café. Mismo lugar, mismo nombre. Todavía conserva esas grandes puertas de entrada con su logo grabado. Pero aquél discreto color madera ha sido relegado por un llamativo azul marino. El brunch, los smoothies y las tostadas de aguacate han robado el sitio en la carta a los bocadillos de fuet. Da igual. Ya no como fuet. De la misma manera que ya no tomo leche. Aquí, mi desayuno ya no es mi desayuno. Yo ya no soy…

  • Other Stories

    Déficit de cuquismo

    Aunque escribo esto vistiendo un precioso jersey mostaza, tengo una (a veces) preocupante obsesión por el color rosa. Desde el melocotón hasta el malva, acepto cualquier tonalidad.Yo lo achaco a un déficit de “cuquismo” sufrido durante mi infancia que ahora brota en forma de jerséis, camisetas y pañuelos rosa por doquier. No lo puedo evitar, mi mano frustra en el último momento cualquier intento de elegir otra tonalidad. Se podría atribuir a algún trauma infantil. Lo corroboro. De pequeña se me negó el rosa. Y no solo eso, sino que no se me asigno ningún otro color. Me explico: El nombre de mi hermana pequeña, Rosa, le dio derecho de…