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Behobia #sobrelamarcha

Donostia

Hace algunos años se puso de moda la expresión hacer las cosas #sobrelamarcha (hacerse, se han hecho toda la vida). Suena a verano, ratos libres, diversión… Pero también es desorganización, desubicación e incluso caos.
Para hacer las cosas sobre la marcha necesitas capacidad de adaptación, buena voluntad y paciencia absoluta. Si a eso le sumas personas como Dani y Toni tienes risas aseguradas.

Así es como el sábado, los tres mosqueteros empezamos nuestro #roadtobehobia sobre la marcha.

compañeros de viaje

Soy muy de rosas y de azules, pero no me costó nada acostumbrarme al verde. El País Vasco es espectacularmente bonito. Me ha faltado tiempo para disfrutarlo más, eso es uno de los pocos fallos que tiene hacer las cosas #sobrelamarcha. Eso y quedarte sin tiempo para el chuletón que quería Dani, mis mil fotos más de La Concha de día y de Toni… Toni es hiperactivo, tiene tiempo para todo.

san sebastian

Sobre la marcha también significa no planificar nada, casi quedarte sin cenar pasta por ir a tomar unas cañas, no recordar dónde has reservado mesa, ir a dormir tarde, perder el tren, equivocarte de estación, no gestionar la intendencia, perderte buscando un bar (bueno, esto más que #sobrelamarcha es culpa de mi mala orientación… algunos ya la conocéis), no estirar bien, siesta antes de comer, es estar a punto de quedar descalificado, bocadillos sin untar, noches sin tacones, ratos de frío esperando el tren, comer en el peor restaurante de Lleida… Pero sobre todo, sobre la marcha es reír mucho y a todas horas. Me falta espacio para recordar cada palabra y cada situación que me arrancó una risa, porque fueron más de mil.

laconcha

Bueno, vamos al lío que esto va de la carrera:

6:45, por fin llegó el momento que tanto habíamos esperado. Ni hidratos de carbono para desayunar, ni inventos varios, ni idea de dónde estaba la parada de tren. Por suerte tampoco muchos nervios. Digo por suerte porque no nos hubieran ayudado mucho al perder el tren y enterarnos, al encontrar la estación, que los billetes que teníamos no funcionaban.
Una vez en Behobia, lluvia, sin agua para beber, con poca ropa para el frío que hacía… Pues eso, #sobrelamarcha y a esperar.

Primero salió Dani, luego yo, y por último Toni. Decidimos salir por separado en el último momento y no me dio tiempo a preocuparme demasiado. En mi salida, al Km 2, las nubes dejaron paso a un sol que solo sabía a gloria la primera bocanada para pasar después a molestar. Recordé mi deshidratación en la última Media Maratón de Barcelona y decidí sacarme ropa y beber en cada control, que en la Behobia es cada 2,5km (en ningún sitio te cuidan igual).
Siempre me ha dado respeto correr tantos Km completamente sola porque mi cabeza me dice demasiado a menudo que pare; por eso decidí pasar de tiempos y de marcas, dejar de mirar el Garmin, pensar en mis cosas, correr por sensaciones y sobre todo disfrutar. Y la verdad es que me fue fenomenal, tanto, que hice mi mejor marca.
Pero claro, es que Behobia es Behobia, y aquí las cosas no van igual. Aquí los ánimos los recibes durante TODO el recorrido. La gente de aquí es tan vasca que te animan durante los dos kilómetros y medio de subida de la carretera nacional (¿dónde dejarán sus coches?) para que no te vengas abajo; y cuando terminas el último repechón te esperan arriba para darte naranjas. Y los niños dan todo y más para que les choques las manitas… ¡pero si quien la quiere chocar soy yo, campeones! Si algún día dejo de ser catalana querré ser vasca.

Hasta el km 15 iba fresca como una rosa. Al km 16 me encontré una larga e inesperada subida que me obligó a hacer uso de mi mantra “soy fuerte y muy valiente” hasta el final de la carrera.
Al fin llegó un último km que se me hizo infinitamente eterno para entrar en meta a ritmo de “Viva la vida” de Coldplay (quiera o no, esta canción siempre forma parte de mis momentos vitales). 1:47:47. Felicidad en estado puro.

finishers

Aprendizajes:

1. Nunca sobra un poquito de organización. Como mínimo tener controlado como llegar al punto de salida.

2. El tiempo de espera antes de salir suele ser largo. No está de más llevar agua para ir hidratándote (o como mínimo dinero para poder comprarla).

3. Aunque pienses que la ropa te va a sobrar, abrígate. La lluvia cala, y el viento también. Mucha gente llevaba ropa vieja y la tiraban justo antes de salir. Podría ser una opción a considerar. (Y también estaría bien que luego alguien la recogiese y la donase a Cáritas).

4. No vayas de listo. Toni y yo queríamos salir juntos y un poco antes de hora y por suerte nos avisaron de que si se sale antes de tiempo quedas descalificado automáticamente.

5. Siempre de menos a más. Y más todavía si no sabes lo que te puedes encontrar. Pero, por encima de todo, disfrutar.

6. Cree en tí, siempre.

7. Date premios por los esfuerzos realizados. Te lo mereces. Nosotros nos fuimos de pintxos y nos sentaron fenomenal.

pinxos

Y tantas horas juntos dieron para muchas charlas, algunas más profundas que otras, y que darían para muchos posts. Pero para resumir os diré que nos reafirmamos en pensar que tenemos mucha suerte de tener en nuestras vidas a personas maravillosas. Y, aunque este fin de semana se criticó bastante las redes sociales y el dospuntocerismo en general y la forma de relacionarse en ellas en particular, gracias a San Google nos comimos el mejor pintxo de foie de San Sebastián.

pinxo de foie

 

Y si, llegué a casa y me dolía todo el cuerpo por culpa de estirar mal y de pasarme casi un día entero metida en un coche. Pero lo que más me dolía era la cara de tanto reír.

Un placer de viaje. Gracias.

Quiero más.

 

 

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