Aprendizajes de barro I

Buscando parar un poco el ruido mental y bajar las sensaciones al cuerpo, hace algunas semanas empecé con mis clases de cerámica. 

Olvidar el móvil, embarrarte hasta los codos y enfocar toda la atención en la pieza que tienes en tus manos es hipnótico. Aprender a trabajar el material, notar las diferentes texturas e intentar conseguir el mismo grosor en todos los lados es una de las mejores formas meditativas que he encontrado.

Yo creía que también era una buena manera de trabajar las expectativas y el desapego. Nunca sabes lo que va a salir y siempre se puede romper. … Leer más

Pan para hoy…

Dicen que los gatos pueden ver más allá. Thelma, una de las mías, sin ningún tipo de duda.

Hace algunos años, se pasaba horas contemplando un rincón del patio cuál jubilado unas obras. Inocente de mí, a veces me ponía a su lado para tomarle el pelo, preguntando “¿Qué, cómo lo tenemos?”

No exagero si te digo que se pasó semanas, siempre observando el mismo rincón. Sin hacer nada. 

Hasta que un día la vi interactuando con algo. Me acerqué para descubrir que ese algo eran cientos de pequeñas hormigas que salían de un montoncito. Su nido.

El año pasado … Leer más

El relato de Le Monde

Hace algunos años, Emmanuele Carrère escribió un relato erótico para la que entonces era su pareja. 

Acordó su publicación en Le Monde con mucha antelación y se fue a Rusia para rodar un documental, dejando durante meses una bomba pendiente de detonar.

Ese relato-sorpresa tenía como finalidad poner a su pareja a tono para el reencuentro en el pueblo donde pasarían las vacaciones. 

Subida en el tren de las 16h, ella abriría Le Monde, encontraría el relato y seguiría las instrucciones establecidas. Un tren con más personas, según Carrère, leyendo la misma historia.

¿La reconocerían? 

Jugando también con eso, pretendía … Leer más

Una pulsera y un favor

De pequeña, me daba pavor que se olvidasen de mí a la salida del colegio. No sabía llegar a mi casa y la madre de un compañero de clase nos recogía a unos cuantos para repartirnos. Luego aprendí el camino, pero esa sensación de ansiedad hasta estar sentada en la parte de atrás del Renault supercinco la tengo muy presente.

Ese mismo miedo fue el que me llevó a pedir a mi padre que acompañásemos a una niña a quien un día sí habían olvidado. Ella vivía en una zona residencial y, aún sabiendo el camino, quedaba muy lejos.

Un … Leer más