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    De hero√≠nas…

    Lo mío con el derecho no era vocacional. He pisado la Audiencia Provincial de Barcelona una sola vez, pero te aseguro que no fue un martes cualquiera.

    Poco sabíamos nosotras, al engullir aquél rápido desayuno, que la invitación de nuestra profesora a uno de sus juicios tendría tal jugosidad. Durante ese día, desfilarían por la sala de lo penal los testigos implicados en el desmantelamiento de una red de tráfico de drogas gracias al chivatazo de la pareja de uno de los acusados. Ni en la tele encontrarás más salseo del que se atisbaba en esa sala.

    Dedicamos todo el santo d√≠a a escuchar un sinf√≠n de hombres uniformados relatando c√≥mo se llev√≥ a cabo tal operaci√≥n. Ni comimos, esperando la aparici√≥n estelar de nuestra hero√≠na. ¬ŅA qui√©n le importa un men√ļ barato cuando est√°s a punto de conocer a la mujer causante de tal alboroto?

    Hace poco escuch√© que a la mente le cuesta mucho tolerar el vac√≠o. Necesitamos llenar la incertidumbre para sentirnos seguros. Y depender√° de nuestras creencias e inseguridades qu√© pensamientos acaben ocupando esos huecos desconocidos: por qu√© no nos han devuelto la llamada, qu√© le … Leer más

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    Amores tóxicos I

    Cotic√© media vida laboral en una sucursal bancaria. Entr√© en el atisbo de su √©poca dorada y  renunci√© junto al derrumbe de sus estructuras. Un ciclo entero.

    No te enga√Īar√© si te digo que me ha costado a√Īos procesar lo vivido. Estaba envuelta en gris y me sent√≠a mal. Pero como pasa a menudo, la distancia que acompa√Īa al tiempo ayuda a separar el grano de la paja. Al mirar atr√°s, ahora sonr√≠o m√°s veces.

    Lo mejor de aquella época eran las personas que llenaban mis días con sus historias. Para aprender, nada mejor que estar a pie de calle.

    Victoria y Jos√© eran una pareja de ancianos de las de toda la vida. Pero de las que se quieren mal. √Čl pasaba ratos en el bar mientras ella cuidaba de su huerto y sufr√≠a del coraz√≥n. S√≠, del √≥rgano f√≠sico tambi√©n. Qu√© sabio es nuestro cuerpo, ¬Ņverdad?

    A veces terminaba ingresada unos días en el hospital. Días que José aprovechaba para cambiar la barra del bar por timbas de poker en el salón. 
    Ella sab√≠a que no recibir√≠a sus visitas. Puede que ni siquiera esperara que √©l la fuera … Leer más

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    Mis primeros veranos

    Y un día lo dejas de hacer. Una omisión calmada. Como cuando, sin darte mucha cuenta, el bote de Colacao hace semanas que no ocupa su espacio en tu armario. En silencio.

    Hace media vida pasaba mis veranos aqu√≠. Los recuerdos ocupan ya un frasquito peque√Īo. El perfume es m√°s intenso y cada gota invade todo mi ser.

    Abro este y huelo a familia. A la mano de mi abuelo al acompa√Īarlo a comprar leche de la “vaca rossa”. A mi abuela y su “a les 12 a misa!”. Al olor a leche hervida que impregnaba toda la casa y te quitaban las ganas de desayunar. Al “Es fa saber” seguido de informaci√≥n importante (y no tanto) que escup√≠a el campanario dos veces al d√≠a.

    Vidas enteras en la plaza, comiendo pipas por la tarde y ca√Īas de chocolate antes de ir a dormir.
    A muchas primeras veces. Lluvia de estrellas, horas eternas de f√ļtbol, piscinas de agua helada, excursiones, cenas…
    Lluvias de agosto cada tarde, festa major, el farolillo, tardes de polideportivo jugando a cartas y noches de bar jugando al duro. “Ball a la pla√ßa”.
    En la vida … Leer más

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    La selecci√≥n natural…

    Stories By Nona Mirona

    Pasé el verano del 94 haciendo un curso de mecanografía. No tuve opción.

    En mi época extraescolaril pude elegir un sinfín de opciones: danza jazz, piano, cocina, manualidades… Pero la mecanografía fue innegociable. Como el inglés, of course.

    Creo que nada me ha servido igual; ni aprender a rebozar los libritos de lomo. Soy una hacha, de verdad. Una aut√©ntica crack. Aunque tengo que revisar lo escrito, mis dedos vuelan. 
    A veces, cuando tomo conciencia de ello llamo a mi madre para agradecerle ese aburrid√≠simo curso en el que no hice ni un amigo. Fue imposible. Sin un horario fijo, nunca coincid√≠as con las mismas personas. Pero era igual. Te pasabas toda la hora enchufada a unos cascos que te repet√≠an una y otra vez el orden a seguir: ‚ÄúQAZ, WSX‚ÄĚ. Imposible socializar, de verdad.

    Supongo que para compensar mi destreza, soy mal√≠sima escribiendo desde el m√≥vil. Tan mal que me acaba invadiendo la desidia y claro, luego es peor. Si no puedo hacer notas de voz (o v√≠deos), mis aportaciones a las conversaciones acostumbran a ser un ‚Äújajaja‚ÄĚ, cuando no pongo uno de los √ļltimos emoticonos utilizados.

    El otro … Leer más

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    Demasiado

    La pizzería de mi barrio ya me ha confirmado que esta temporada no van a hacer su especial con higos porque dicen que no les sale a cuenta. Demasiado trabajo.

    De nada han servido mis alegatos sobre la subjetividad de tal adverbio. Para bien o para mal, y aunque a veces algo desequilibrada, la vida es una balanza y casi todo tiene un precio. Si hablamos de higos, lo tiene. Y yo estoy dispuestísima a pagarlo. Pero ni así.
    ‚ÄúDemasiado‚ÄĚ es muy relativo. A mi siempre me sobra queso en la pasta y tengo un amigo para el que nunca es suficiente. Vic me parece muy lejos pero ya me veo haciendo la maleta para Londres.
    Creo que cada uno tenemos nuestro propio equilibrio, pero siempre podemos llegar a ceder la balanza hacia un lado. Es cuestión de conocer qué es lo que necesita cada uno para conseguir ese contrapeso.

    Pero la verdad es que nunca es demasiado pronto para volver a ver a algunas personas, nunca demasiado tarde para un √ļltimo baile, ni demasiado lejos para respirar mar.

    Eso s√≠, en mi barrio, este a√Īo, nos quedamos sin la … Leer más