La vida…

Torre Agbar

Estos años he aprendido que nada es para siempre.
Que las cosas no son blanco o negro.
Que las ganas no lo pueden todo pero te dan un buen empujón.
Que aprendes más cuando te cuestionas las cosas.
Que el sacrificio no siempre tiene su recompensa.
Que amar puede doler, pero te hace sentir vivo.
Que no se puede dar nada por sentado.
Que la gente a veces te sorprende, para bien y para mal.
Que darle la vuelta a un mal día es principalmente cuestión de actitud.
Que perdonar y que te perdonen es uno de los mejores sentimientos.
Pero, sobre todo, que vivirás más intensamente si sales del camino.

 

Leer más

El eterno desamor

Quien me conoce sabe que siempre voy móvil en mano fotografiándolo todo. Me encanta. Soy una adicta Instagram.

Hay gente que sin ser fotógrafo son verdaderos artistas.
Es difícil no sacar una fotografía espectacular cuando un cielo impresionante te lo pone fácil. Sólo hace falta estar allí y alguna buena aplicación hará el resto. Pero hay gente que tiene un don para ver hacer las cosas bonitas; con un café amargo y medio trozo de pastel sobre un fondo blanco te transmiten en seguida placer y tranquilidad.
Yo soy muy de cielos y de soles, pero lo que de verdad me tiene robado el corazón son todas esas mesas llenas de cosas riquísimas, y todas esas sábanas con tazas de café,  calcetines, desayunos y libros.

La mitad de mi feed está llena de cosas bonitas y por eso me extrañó cuando, el otro día, una de mis ídolos inspiracionales colgó una frase de esas ñoñas y tristes sobre pasar página. No le dí importancia, yo también tengo momentos de debilidad (mis cuentas en las rrss pueden dar fe de ello y creo que este blog tampoco se queda corto…), pero … Leer más

La madre que te matriculó

El otro día iba por el centro deseando aparcar. Ya se sabe, para no perder los nervios: buena música, buena compañía y santa paciencia.

Después de dar un par de vueltas, en una calle muy cerca del cine al que íbamos sucedió una cosa curiosa. El conductor del coche de delante quería aparcar en un espacio en el que mi copiloto sabía que no cabía, yo creía que no cabía pero él todavía no se había dado cuenta.
No recuerdo dónde, hace tiempo, leí que tenemos poca paciencia con los niños y esto dificulta su aprendizaje porque no les damos el tiempo suficiente para pensar por ellos mismos. Por ejemplo, en los típicos juegos de poner una figura por un agujero un adulto en seguida le va a decir a un niño que el cuadrado no pasa por el agujero circular y le va a guiar al que le corresponda. Lo bueno del aprendizaje es que, por un lado, sea el niño el que lo busque por él mismo y, en segundo lugar, intentar algo durante cierto tiempo le alimenta la perseverancia y cuando lo consiga la satisfacción será mayor. … Leer más

¿Hemos perdido la capacidad de apreciar la belleza?

 

El 12 de enero del 2007 The Washington Post llevó a cabo un experimento cultural. Joshua Bell, uno de los mejores violinistas del mundo, tocó en el metro, en hora punta, durante 45 minutos, piezas de Bach y Shubert, haciéndose pasar por un músico callejero. Tocó con un Stradivarius construido en 1731 que costó 3,5 millones de dólares. El experimento consistía en comprobar cuantas personas se pararían para disfrutar de su música y cuanto dinero recaudaría.
De las 1.070 personas que pasaron por delante, 7 se pararon a escuchar (la mayoría menos de un minuto), 27 personas que pasaron rápido echaron algo de dinero (pocos centavos) y sólo una chica le reconoce y le felicita emocionada.

Experimentos como este te hacen pensar en la cantidad de cosas que nos estamos perdiendo por no prestar atención e ir con prisas. Joshua Bell había tocado en la Biblioteca de Whasington hacía tres días y las entradas más baratas no bajaban de los 100 dólares. ¿Como puede ser que nos regalen una obra de arte y ni la veamos?

Los que me conocen sabrán que en absoluto sigo la filosofía slow. Leer más

No todo es lo que parece

El otro día me tocó comprar flores. Digo me tocó porque ni eran para mí ni las mandaba yo. Era un favor de esos que te piden a última hora y que lo único que hacen es ponerte más presión al día. Vamos, de esos favores que solo haces a la gente que quieres.
En principio parecía fácil: mandar 10 rosas rojas con nota (que me dictaron) para el día siguiente por la mañana. No recuerdo la última vez que me enviaron o mandé flores pero existe interflora ¿no?… ningún problema.
El problema viene cuando la gestión la haces a partir de las ocho de la tarde y no tienes opción de llamar. Por si a alguien le interesa (ahora que se acerca Sant Jordi) se llevan: una, tres, cinco, seis, nueve, doce y veinticuatro rosas; solas, con jarrón, en bouquet, en diferentes tallos…. Pero no se lleva la opción de poner y sacar flores de los ramos. Todo lo que se salga de esto tienes que rellenar un formulario para que se pongan en contacto contigo y claro, si no hiciésemos las cosas a última hora nos perderíamos … Leer más