El fin del amor, Tamara Tenenbaum

Tamara Tenenbaum nació y se crió en Once, una comunidad judía ortodoxa de Buenos Aires. Decidió -y le dejaron- ir a la Universidad, apartándose del camino que por su religión le venía marcado. Allí se dio cuenta que las costumbres afectivas y sexuales del mundo laico no distaban tanto de las suyas, pero estaban veladas.

“El fin del amor” habla del amor socialmente impuesto, de feminismo, del patriarcado, de la percepción social de las personas solteras -que dista según su género-, de la monogamia y las relaciones abiertas, de la dificultad que nos supone establecer vínculos sinceros y firmes hoy en día, de lo poco que ayudan las redes sociales, de la maternidad, de la amistad, del desapego masculino, de las nuevas masculinidades, las parejas queer…

Todo esto nos lo entrega a través de un texto ameno y ágil, partiendo de su propia experiencia, de conversaciones con amigos, de preguntas que recibe en su consultorio sentimental; y lo llena de referencias bibliográficas (Eva Illouz, Virginie Despentes, Geoffrey L. Greif) y estudios sociológicos.

Después de haber leído unas 90 páginas de este libro -cogido prestado de la biblioteca- tuve la necesidad de parar, ir a comprarlo y volver a empezar, lápiz en mano. Ahora está lleno de notas y marcas. Algunas de ellas:

“El hecho de estar o no en pareja es un criterio para clasificar mujeres, no personas. Somos nosotras, y en especial las heterosexuales, las que somos socialmente definidas a través de nuestra relación con un varón o con todos los varones a los que en potencia podemos llegar a pertenecer”.

“¿Cuál es la necesidad de imponernos la restricción, de instituir que seguir un deseo implica una transgresión e incluso un desamor?”

“en el patriarcado existe una expectativa de que las mujeres procuremos a los varones ciertos bienes afectivos y emocionales. No solamente sexo, sino también escucha activa, comprensión, reconocimiento, respeto, admiración, alimento para la autoestima: cosas que, en alguna medida, queremos todos y todas, pero aparecen planteadas como una obligación de unas hacia otros.”

Sin duda, es una lectura que recomiendo -y no me cansaré de regalar-

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