Estado del malestar, Nina Lykke

Después de una gran discusión familiar, Elin, médica de cabecera de mediana edad, se ha instalado en el despacho de su consulta.

Ahora pasa los días atendiendo a pacientes, vagando por los pasillos, ignorando los mensajes de su amante y alimentándose a base de naranjas, batidos y botellas de Fiesta Frutal. En sus horas muertas, conversa con Tore; un esqueleto que decora su despacho y le hace a la vez de conciencia.

Con esas charlas descubriremos qué ha ocurrido en la vida de una mujer privilegiada, inteligente y muy competente para que acabe hastiada, durmiendo en el sofá cama de un centro hospitalario.

Ganadora del Premio Brage, esta novela noruega es una crítica irónica y sin edulcorar al estado del bienestar de los países nórdicos; la región que, año tras año, encabeza la lista de lugares más felices del mundo. Crítica extrapolable a cualquier otro país del primer mundo.

En “Estado del malestar” encontramos la fotografía de una sociedad insatisfecha y aburrida. Que acumula, pero quiere más. Que mide el éxito en volumen material. Que se inventa necesidades eternas para alejar su culminación. Que se automedica y vive de apariencias. Una sociedad frágil y sensible, pero a la vez maleducada y exigente.

“Estáis hasta arriba de todo, pero nunca es suficiente. Acaparáis demasiado. Casa, casas de campo, barco, niñeras. Veo muchas formas de codicia últimamente, una codicia cada vez mayor por la comida, los estupefacientes, las distracciones, el alcohol, las vacaciones, las compras y el entretenimiento. Nos abalanzamos sobre todo ello, pero nunca es suficiente, porque somos demasiado primitivos y demasiado avanzados para enfrentarnos al entorno que nosotros mismos hemos creado”.

Una lectura ágil y cáustica que coloca aquellos metros de distancia necesarios para ganar perspectiva, ver a dónde nos dirigimos y qué es lo realmente importante.

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