La motivación mueve mares, o estiliza piernas.

#Yoconfieso que soy marquista. No de todo. La ropa, por ejemplo, por marca que tenga casi siempre termina valiendo más que su calidad, y las tendencias son tan efímeras que poco sale a cuenta ser marquista de ropa. Para algunos caprichos y ya, y si puede ser de fondo de armario mejor.

Yo soy una marquista de las raras, de las de la comida, los cosméticos y los tratamientos faciales y parecidos. Y como marquista que soy, a mi no me corta el pelo cualquiera.  Y os preguntaréis como debo tener el pelo para no fiarme de cualquiera. Pues de lo más normal: melena midi con color natural.

Poco tiempo, corte fácil de retocar y unas puntas que me pedían tijeras a todas horas me convencieron para pedir cita en una peluquería cerca de casa. Peluquería de barrio no significa que no deban tener idea de cortar (intentaba convencerme a mi misma),… total, si queda mal el pelo crece, no es como que te amputen el corazón (que a veces mal no nos vendría).

Entrar en la peluquería y que esté vacía no calma los nervios (15:30, hora del culebrón, dales un voto de confianza). Que la chica que te atienda no lleve ningún tipo de peinado (ni menos moderno, ni clásico) sino solamente pelos en la cabeza tampoco ayuda ( ¿presumir de lo que vendes no está en la lista de reglas básicas de Marketing para dummies?) . A todo esto acepté la revista que me ofrecía; para relajarme. ¿Corazón o moda?, me preguntó. Moda (el corazón esta semana mejor no acercarlo demasiado a unas tijeras).
Abrí la revista por la mitad y me encontré a una modelo que acaba de dar a luz con un cuerpazo espectacular. Cerré la revista para ver la fecha de edición porque no me lo podía creer, y porque, viendo la decoración de la peluquería, que la revista fuera del año pasado era una posibilidad.
Lo era. Pero luego continué mirando y me dí cuenta que la mitad de los cuerpos que aparecían yo ya los había visto en mucho peor estado en los “argggg” de la revista Cuore. Y esto me hizo pensar…

Una de las definiciones que da la RAE a motivación es “Ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés y diligencia”. Según Gilbert Aubert “La motivación es una mezcla de pasión, propósito, toma de decisiones y compromiso. Es un nivel profundo que genera energía y vida para desempeñarse adecuadamente en la actividad que a uno le apasiona”.
O sea que podemos entender como motivación ciertos estímulos que nos hacen realizar determinadas acciones y nos animan a hacer esfuerzos para conseguir un propósito o meta personal. Estas acciones y esfuerzos deben ser realizables y el propósito o meta debe ser alcanzable. Si se cumple este equilibrio la motivación persistirá.

Las fotografías de las revistas motivan. Seguramente no todas (Irina Shayk es infinitamente inalcanzable) y seguramente no a todas. Las que ya tienen unas piernas de infarto ni las miran, y las que saben que no las van a tener nunca tampoco. Pero las demás, estando en marzo, comiendo bien, con vida sana y deporte, podemos aspirar a lucir algo parecido este verano. Todo depende de la voluntad/motivación. Lo único que no podemos es hacerlas más largas, pero esto se arregla con un buen taconazo (y estos si, de marca). Por lo tanto nosotras, con nuestras propias herramientas y con motivación, podemos aspirar a tener unas piernas parecidas si encontramos que la meta es realmente alcanzable, porque nos sentiremos motivadas.
Pero sabemos que la mitad de esas piernas son falsas, al menos si las encontramos drásticamente más cortas, anchas y flácidas en los “argggg” de la revista Cuore. ¿Y que motivación pueden tener las dueñas de esas piernas si saben que gracias al photoshop van a ser sus piernas las envidiadas y deseadas a partes iguales? Pues no mucha porque sin esfuerzo consiguen lo deseado.
Teniendo en cuenta que la motivación es la gasolina del esfuerzo, la disciplina y la constancia, aunque no salgamos en ninguna revista, al final las mejores piernas van a ser las de las mujeres de a pie. Puede que por eso una de mis marcas sea Dove.

Al final, tanto pensar me relajé. Y no os preocupéis por mi melena midi. El pelo crece.

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