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La selección natural…

Stories By Nona Mirona

Pasé el verano del 94 haciendo un curso de mecanografía. No tuve opción.

En mi época extraescolaril pude elegir un sinfín de opciones: danza jazz, piano, cocina, manualidades… Pero la mecanografía fue innegociable. Como el inglés, of course.

Creo que nada me ha servido igual; ni aprender a rebozar los libritos de lomo. Soy una hacha, de verdad. Una auténtica crack. Aunque tengo que revisar lo escrito, mis dedos vuelan. 
A veces, cuando tomo conciencia de ello llamo a mi madre para agradecerle ese aburridísimo curso en el que no hice ni un amigo. Fue imposible. Sin un horario fijo, nunca coincidías con las mismas personas. Pero era igual. Te pasabas toda la hora enchufada a unos cascos que te repetían una y otra vez el orden a seguir: “QAZ, WSX”. Imposible socializar, de verdad.

Supongo que para compensar mi destreza, soy malísima escribiendo desde el móvil. Tan mal que me acaba invadiendo la desidia y claro, luego es peor. Si no puedo hacer notas de voz (o vídeos), mis aportaciones a las conversaciones acostumbran a ser un “jajaja”, cuando no pongo uno de los últimos emoticonos utilizados.

El otro día cené con una persona que escribe más rápido de lo que yo podía leerlo. A-lu-ci-né. De verdad.
Si la teoría de Darwin es real, creo que antes de eliminarnos los dedos de los pies, nos cambiará las manos por garras.
Y ya que estamos… menos whatsapp y más quedar (o llamar).

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