Las malas, Camila Sosa Villada

“La desidia de la gente ese día me ofreció una revelación: estaba sola, este cuerpo era mi responsabilidad. Ninguna distracción, ningún amor, ningún argumento, por irrefutable que fuese, podían quitarme la responsabilidad de mi cuerpo. Entonces me olvidé del miedo”.

Pobre, travesti y prostituta, en “Las malas” Camila Sosa Villada nos cuenta retazos de su historia. Una infancia marginal, incomprendida, de mucha austeridad y violencia. Y una adolescencia que no mejora. Sus primeros trajes de mujer y sus primeras vergüenzas. 

Y cómo, escapando de una maldición paternal, acaba sumergida en ella: hacer la calle.

Estas páginas están llenas de marginalidad, miedo, abusos, violaciones, incomprensión y pena. Incluso así, desprende amor en cada párrafo. Siendo un relato, en ocasiones, durísimo, esconde perfectamente la crudeza que vivió.

Me ha parecido una dulce oda al amor de la familia que se elige. Aquella con la que te une algo mucho más grande que el ADN. La pertenencia a un grupo marginado, incomprendido, apaleado e invisibilizado. Un clan.

Dicen que la unión hace la fuerza. Y ellas, las trabas, unidas pueden con todo. La vida es menos mala cuando se tienen. Y también se vuelve decadente cuando se pierden.

El libro es triste. La poesía y musicalidad de la escritura de Camila es bellísima. Y creo que, cuando te abren la puerta para mostrarte cómo es la vida desde otro lugar, es imperativo entrar.

La historia que envuelve este libro es muy bonita. En sus años de prostituta, Camila sentía la necesidad de escribir sus historias en un blog. Cuando salió de la calle lo eliminó, con la gran suerte que un fan lo descargó y, años más tarde, se lo envió.

Al releerlo detectó demasiada vergüenza y muy poca autoestima en sus palabras.

“Las malas” es un homenaje a sus amigas del alma. Las mismas historias del blog, escritas desde el amor, el orgullo y la autoafirmación.

Sin duda, una de mis mejores lecturas de este año.

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