Hola, me llamo Marta y a veces no estoy disponible.

cafe buho

Hace tiempo que tengo en mente hablaros de algo, pero siempre acabo postergándolo por eso de “¿cuántas personas se van a sentir aludidas?, ¿se molestarán? En fin… déjalo ir…” Pero justo hace una semana llegó la gota que colmó el vaso, o sea que aquí me tenéis, de lleno en el asunto. Y, aunque parezca que vaya un poco directa a la yugular, intentaré que sea lo más constructivo posible. Puede ser que alguien se sienta como yo y me comprenda, y también puede ser que alguien necesite otra visión para darse cuenta de que se puede tomar las cosas con más calma. En cualquier caso, mi intención es que se saque algo positivo de todo.

¿Y qué pasó? Pues hace una semana perdí un amigo (de esos del Facebook, no sufráis) dos horas después de no contestar este mensaje privado

mensaje que podría ser de un niño de 5 años

Me apasiona la comunicación de cualquier tipo y me dedico a la comunicación online, hecho que hace que me pase gran parte del día conectada al Facebook. Trabajando. Hay gente que me dice que me desconecte del chat y así no tendré que dar explicaciones de mi poca disponibilidad a satisfacer ratos muertos de la gente que se aburre mientras espera que llegue su tren. Y podría hacerlo, pero también estoy en mi derecho de no hacerlo.

Me encanta la comunicación online y creo que nos ha traído infinidad de cosas positivas, pero que dos personas se comuniquen no es una de ellas. Nada es igual a un cara a cara. Aproximadamente el 70% de la comunicación es no verbal, o sea que con eso os lo digo todo. Una buena opción cuando es difícil coincidir en un mismo espacio/tiempo es hacer un skype o un facetime, pero seguro que muchos estaréis de acuerdo conmigo en que ese tipo de conexión hace que terminemos pisándonos las palabras y siempre acabamos perdiendo algo. También existe el teléfono que, aunque tienes que interpretar el silencio porque no ves la cara, todavía puedes percibir el tono de las palabras. Y, por último, nos queda la comunicación escrita instantánea (léase online). Aquí te pierdes la comunicación no verbal, el tono de las palabras, el sentido de los silencios,… todo. No os aconsejo que habléis de cosas importantes por whatsapp y, sobre todo, nunca os discutáis por allí. Es casi imposible que el resultado sea positivo.

Otra de las cosas negativas (y parece mentira que pueda ser negativa) que tiene la comunicación online es la inmediatez. Y me refiero a la inmediatez en la que algunas personas necesitan recibir respuesta a sus mensajes. ¿Os acordáis cuando llamábamos a alguien al fijo y en su casa nos decían que ya pasarían el mensaje de que habíamos llamado porque en esos momentos fulanito estaba haciendo su vida? Pues ahora fulanito continua haciendo su vida, sólo que lleva su teléfono encima.

No sé como es vuestra relación con el móvil. Yo no siempre lo llevo encima (tengo la curiosa mala costumbre de olvidármelo en casas ajenas). Parte de mi día lo llevo encima pero no lo miro, pero es posible que en algún momento lo tenga en la mano e, incluso así, no conteste. A veces, cuando veo que la cosa se alargará, prefiero responder el mensaje des del ordenador porque cada vez me da más pereza el teclado del móvil.  A veces no veo el mensaje en horas y a veces lo veo al momento pero quiero tomarme mi tiempo para pensar la respuesta. A veces otra conversación requiere toda mi atención y, aunque esté “en línea” no puedo hablar… y así podría poneros centenares de casos. Supongo que a muchos os pasará lo mismo.

Normalmente la gente tenemos paciencia y, aunque alguno te comente que no has contestado un mensaje leído, más o menos todos entendemos que estamos haciendo cosas y no siempre estamos disponibles. Pero hay personas que necesitan respuesta YA y actúan en consecuencia. Supongo que deben ser las mismas que quieren las cosas para ayer.
He llegado a recibir emoticonos de ojos porque no había contestado un mensaje después de media hora; me han mandado un ¿¡hola!? porque estaba “en línea” pero no estaba contestando ESA conversación; me he tenido que justificar mil veces para poder cortar una conversación de Facebook a las 6 de la tarde por estar trabajando; me han hecho una perdida para que viera los chats en el móvil, me han recriminado no contestar mensajes…

Y no es que esté en contra de este tipo de comunicación, al contrario, pero siempre entendida como divertimento o de segunda. Me gusta pensar que si lo que me tienen que decir es importante, se van a tomar la molestia de llamarme o verme. Al menos es lo que hago yo. Y que si no lo hacen es que tampoco corre tanta prisa.
Y es verdad que hay personas a quien siempre contestamos los mensajes en seguida. Al fin y al cabo, hay personas que siempre consiguen provocarte una sonrisa.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *