Thoughts

¡Qué difícil es perder a veces!

é questa la vita che sogniavi

He pasado una semana un poco agobiante. Demasiadas preocupaciones importantes en la cabeza me han dejado un par de días semi ko. Por suerte me acordé del gran consejo de un amigo: “de los problemas o te ocupas o te desocupas, pero no te preocupas porque no solucionas nada”. Y con esto he recuperado mi manía de las listas con prioridades, ocupándome de unas y desocupándome de otras… Ya llegará su momento.

A un día de que se solucione una de las primeras prioridades, y mientras tenía a Louise ya más alegre y ronroneando encima mío, me ha dado por pensar. Todavía no me siento del todo bien porque me quedan otras ocupaciones, y algunas desocupaciones por ocuparme, y me he puesto a reflexionar sobre sentirse feliz.

Recuerdo hace un tiempo, un día que estaba en el tren compartiendo asientos con dos madres y un niño. Hablando de sus hijos, las madres se dieron cuenta que los dos niños tenían problemas para aceptar la frustración. (Por lo que he estado escuchando por ahí, casi todos los niños de hoy en día tienen ese mismo problema). Me hizo gracia que una de ellas miraba como tratárselo buscando soluciones en Google. Que Google es Dios lo sabemos todos, yo busco desde una receta de tartar de salmón a imágenes de una herida de gato infectada… pero de ahí a preguntarle cómo tratar la aceptación a la frustración de tu hijo… no sé yo, eh…¿Pero cómo no va a tener dificultad en aceptar la frustración un niño que no obtiene casi nunca un no por respuesta? ¿Si suplimos nuestra falta de tiempo o atención con síes a todo?

Pero los que nos hemos ido a la cama sin postre, o nos han guardado la verdura para cenar porque no nos la hemos terminado a la hora de comer también nos está costando aceptar la frustración. Creo que esa corriente falsamente optimista de que todo es posible si te lo propones, los días siempre son buenos, cree en tus sueños y ellos se crearán y tazas y velas por el estilo hacen que todo parezca muy fácil, y si a ti no te sale es porque no lo intentas lo suficiente. Creo que a veces es bueno tener un mal día para poder valorar los que sí son buenos. Oye, y que también se puede ser feliz cuando no se gana. El problema es que nos venden que ganar solo es cuestión de actitud y parece que sea la única opción.

A veces perder sólo significa cambiar de camino. No te quedes en el campo analizando el juego y esperando ganar si el partido ya se ha terminado. Después de los penaltis ya no hay más prórroga. No pasa nada. Recoge la medalla de plata, o cuelga las botas, o entrénate para otro campeonato. Hay mil deportes, mil proyectos, mil personas más… No te ofusques en ganar si ya no se puede. Habrá otros partidos donde jugar.

Creo que en el colegio, a parte de enseñarnos a hacer raíces cuadradas (que confieso que ya no me acuerdo) nos deberían enseñar a aceptar perder, para que no lo tengamos que buscar en Google.

il sol esiste per tutti

2 Comentarios

  • Luis

    Gracias Nona por tu post!
    Cierto, vivimos en una sociedad donde tan sólo es un valor el ganar, no el perder, que està mal visto… Nuestros niños y adolescentes tienen como modelos a futbolistas ganadores, motoristas campeones, concursantes triunfadores… cuando los adultos que estamos a su cargo con dificultad llegamos a final de mes, y para compensar nuestra culpa por no ser triunfadores en esta sociedad que tanto valora el consumo (y más en estas fechas!!!) les damos todo lo que nos piden.
    Estoy de acuerdo contigo: la esperanza pasa por aprender a decir y a tolerar el no, y a que saber perder és tanto o más importante que saber ganar.

    • Nona Mirona

      Si ¿verdad? Cuanto cuesta a veces aceptar y superar una derrota, y pasar página sin pensar que vales menos por esa derrota…
      Gracias a ti por el comentario 🙂

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