Un año más, un año menos

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Último día del año. Día de propósitos, día de resúmenes, día de celebración, día de uvas, día de cava… pero un día al fin y al cabo. El último.  Y, cómo los finales van acompañados casi siempre del temido examen, vamos allá.

Dos mil catorce, según he podido leer y escuchar, nadie te otorga un cum laude.
Algunas personas están muy satisfechas con tu comportamiento, valoran muy positivamente tu actitud e implicación en felicidad y alegría. Pero ya sabes que la nota final es una media ponderada, y de nada sirve sacar un 10 en geografía si después no tienes ni idea de los Reyes Católicos. Igualmente, mi enhorabuena por la parte que te toca, que sacar un 10 en geografía tampoco lo hace cualquiera. Y sobretodo, las más sinceras felicidades a los maestros. Este 10 es, en gran parte, gracias a ellos, a su manera de vivir y de enfocar el mundo y, seguro, a la alegría que ponen en cada situación vivida.
Hay personas que están muy insatisfechas por alguna aspecto concreto o algún comportamiento puntual. Si, sé que hay cosas que no se pueden evitar, pero también hay cosas que no se hacen, y perdonar cuesta mucho, a veces horrores, y a veces no se llega a perdonar nunca del todo. Es lo que hay y tenemos que aceptar las consecuencias de nuestros actos. Algunos te borrarán del calendario, tenemos que aceptar que no podemos gustar a todo el mundo.
Otros creen que lo mejor está por llegar. Seguramente esperaban demasiado de ti y no has cumplido con sus expectativas. No te preocupes, seguramente no es culpa tuya, es que a veces hay feeling y a veces no lo hay, pero eso es cuestión de dos. Cuando se tienen las expectativas demasiado elevadas, lo que realmente sí está, pierde valor por no llegar tan alto. No te lo tomes a pecho, es cuestión de comunicación, o de miedo, o de conformismo… Para ciertas personas pasarás desapercibido, esa nota es la que menos valor le tienes que dar, tampoco te han evaluado con demasiadas ganas.
Y para la mayoría has sido un alumno de 6,5. Has tenido tus momentos álgidos y tus bajones más o menos a la par. Pero lo positivo es que gran parte de ellos repetiría otros 365 días a tu lado, puedes darte por satisfecho. Muchos dicen haber aprendido de tus bajones, que eso les ha servido para madurar y te dan las gracias por ello. Tranquilo, me he apuntado para no olvidarme de recordarles que de las alegrías también se puede aprender, que a veces son un regalo pero a veces están trabajadas, y ¡mucho! Todos ellos te dan las gracias por este año compartido.

Y yo, pues ¿qué te voy a decir? Que empezaste regulín pero que seguramente no te había cogido con demasiadas ganas. Poco a poco has ido evolucionando para terminar con un Notable. Contigo has traído gente maravillosa, has recuperado a alguien que faltaba y has reencontrado a otras que lo llenan todo de risas. Pero también te has llevado a algunos que tenían que estar.
Han habido éxitos deportivos, muchas risas y copas de vino, ilusiones, aventuras y ganas de vivir. Han habido problemas, discusiones, tristeza y preocupaciones. Y aunque sé que he aprendido de TODO, estoy segura de que en muchas cosas me volvería a equivocar. Me ha faltado viajar más, puede que llorar menos, un poco más de calor y de achuchones de la gente que tengo fuera.

Dos mil catorce, progresas adecuadamente.

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