Señores que…

Señoras que piensan que un iMac es una hamburguesa, Señoras que van por el medio de la acera y no se dejan adelantar fácilmente, Señoras que dicen en las noticias que su vecino siempre saludaba… Facebook está lleno de grupos de este tipo.
Aunque los grupos no tengan tanta gracia, también existen los Señores que… Hoy hablaremos de los Señores que no se enteran de nada.

puesta de sol en Sitges

Hace unas semanas tuve la suerte de compartir momentos de felicidad con una pareja que se casaba. En la fiesta, estaba poniéndome al día con Eli cuando se acercó un señor que fue su profesor de la Universidad. Después de estar los tres hablando cerca de veinte minutos, se acercó una señora y pasó su brazo entre nosotras dos para coger la copa de cava de nuestro nuevo amigo. La rellenó y se la devolvió diciéndole “toma y bebe, que tanto hablar te estás quedando seco”. El señor cogió la copa con una sonrisa y siguió hablando unos veinte minutos más, para despedirse luego con un “ha sido un placer, pero mejor que me vaya ya o mi amiga me hará dormir en el sofá por estar tanto tiempo con dos chicas más jóvenes y tan bonitas”. Ese señor todavía no se había enterado de que hacía más de veinte minutos que su amiga, mentalmente, ya había puesto su maleta en el coche.

Hay muchos estudios que dicen que los hombres y las mujeres somos mentalmente muy diferentes. Que los hombres tienen muchos compartimentos en el cerebro para guardar todas las facetas de su vida, por eso tienen la capacidad de separar tan fácilmente sexo de amor (algunos más que otros); mientras que el cerebro de las mujeres es más parecido a un loft y lo tenemos todo mezclado, por eso tenemos la capacidad de hacer mil cosas a la vez (algunas  más que otras).  También dicen que uno de los aspectos que más nos cuesta es la comunicación, que los hombres necesitan escuchar claramente lo que queremos mientras que nosotras somos las reinas de las insinuaciones.

Celebracion

Seguramente ese señor no entendió que la señora, harta de esperar, prescindió de su dignidad para ir a verlo y recordarle que la compañera de fiesta era ella. Puede que pensase que su compañera era tan atenta que, no solo no se enfadaba, sino que lo cuidaba (y a lo mejor era así, pero lo dudo). Y lo más probable es que ese señor no entendiese la bronca de después, pero tampoco era su culpa puesto que ella no le pidió explícitamente que dejara de hablar con nosotras.

Tengo un amigo, que está mucho más lejos de lo que me gustaría, que es mi confidente. Y, muy sabiamente, cuando le pregunto “¿por que él hace eso?”, me contesta “El problema lo tienes en el enfoque. Deja lo que hace él y pregúntate porque lo haces tú. ¿Por qué te cuestionas cosas sobre una persona que hace que te cuestiones cosas?”

Señoras, los señores no se enteran (y seguramente no se enterarán) de las cosas que insinuamos y esto es, básicamente, porque nos comunicamos de distinta manera.
La solución está en rellenar copas de los señores que no las vacían sin ti (que los hay) y dejar a los que las vacían con otras para las señoras que no tienen la necesidad de rellenarlas (que también las hay).

A veces manzanas y peras no combinan bien en una macedonia.

deseos en corazones

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