Siempre es cuestión de actitud

El mon neix en cada besada

Un bendito viernes de hace algunas semanas (*), estaba comiendo a la hora de merendar mientas miraba una tertulia de gente entendida de todo y experta en nada, donde comentaban una serie de televisión que, dicho sea de paso, no sigo. En fin, todo muy coherente.

Hablando de un desengaño amoroso que había pasado esa semana salieron dos conclusiones para pensar:

1. Un tertuliano que no me desagrada del todo dijo que guardaba un tarro de mermelada lleno de papelitos con todas las cosas que le habían prometido y no habían cumplido, para recordar que lo que valen son los actos y no las palabras. También comentó que, cuando veía ese tarro, recordaba que tenía otro todavía más grande con las promesas que él había dejado sin cumplir. No tiene mucho sentido moral hacer cumplir contratos que nosostros hemos incumplido con otras personas.

2. El «Nunca» y el «Siempre» son conceptos irreales porque vivir está lleno de toda una gama de grises.

La primera conclusión ya la tenía. Siempre he sido más de actos que de palabras, aunque a veces la voluntad o el objetivo de un acto no sea el que estés interpretando en ese momento. De gente rebuscada hay en casi todas las familias.

La segunda conclusión la compré. Soy de las que ha bebido mares de aguas que no quería beber.

Pero como de todo se aprende y por suerte existen los 15 días de devolución, esa misma noche, en una interesante cena, me hablaron de Victor Kuppers. No lo conocía y lo primero que hice al llegar a casa fue googlearlo y ver una de sus charlas en Youtube. En un ameno discurso comenta que la vida es una baraja donde a cada uno le tocan unas cartas que no podrá cambiar. Que nunca podremos hacer nada para cambiar las circunstancias que nos han tocado vivir, pero en cambio, siempre vamos a poder elegir la actitud para afrontar esas circunstancias.
Aquí volvieron con fuerza los siempres y nuncas que había eliminado por la tarde.

Hace poco me comentaron sobre la existencia de un curso de cocina muy interesante. Para comprobar que la física tiene mucho que ver, se cocinan diferentes tipos de pasteles con los mismos ingredientes y, dependiendo de como trates cada elemento (por ejemplo… batir los huevos juntos o separando claras de yemas, batir los huevos con el azúcar o añadirlo después…) los pasteles salen muy diferentes.
Y eso me hizo pensar en Victor Kuppers y su discurso: Es verdad que las circunstancias (ingredientes) son las que son. Pero incluso en las mismas circunstancias puedes obtener resultados muy diferentes dependiendo de la actitud que tomes.

Pues ya sabéis… a batir los huevos con ganas 😉

* Veo que tengo el blog un poco abandonado. Suelo escribir en el tren, y entre vientos huracanados, retrasos poco justificados, y que últimamente RENFE decide sacarle vagones a los trenes, no hay manera que una se siente tranquilamente.

sunset

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