Esas pequeñas cosas…

terraza secreta

Y, todavía no sé cómo, dejé de ser un poco yo. Me di cuenta así, sin más, en el mismo momento que salía por mi boca “ya no me gustan tanto las cosas bonitas”.

A ver, entendedme. Las cosas bonitas me gustan mucho, de siempre. Soy carne de cañón de los cada vez más famosos concept store, soy target declarada de esos objetos que tienden a ser más bonitos que útiles y algunos de vosotros mejor que no sepáis lo que he llegado a pagar por una vela perfumada.
Con esta pequeña descripción no costará adivinar que lleve tiempo confeccionando un listado de todos los locales gastronómicos (que cutre llamarles bar) a los que se debería ir como mínimo una vez en la vida sí o sí. Y no estoy hablando de esos con productos típicos, con comida de diez o de estrella Michelín… en definitiva, a los que SÍ se debería ir. Hablo de los que tienen bicis colgadas en paredes de obra vista, con mesas  para compartir larguísimas de madera, sillas de hierro pintadas de colores y productos healthy, orgánicos, green y demás. Esos mismos en los … Leer más