La motivación mueve mares, o estiliza piernas.

#Yoconfieso que soy marquista. No de todo. La ropa, por ejemplo, por marca que tenga casi siempre termina valiendo más que su calidad, y las tendencias son tan efímeras que poco sale a cuenta ser marquista de ropa. Para algunos caprichos y ya, y si puede ser de fondo de armario mejor.

Yo soy una marquista de las raras, de las de la comida, los cosméticos y los tratamientos faciales y parecidos. Y como marquista que soy, a mi no me corta el pelo cualquiera.  Y os preguntaréis como debo tener el pelo para no fiarme de cualquiera. Pues de lo más normal: melena midi con color natural.

Poco tiempo, corte fácil de retocar y unas puntas que me pedían tijeras a todas horas me convencieron para pedir cita en una peluquería cerca de casa. Peluquería de barrio no significa que no deban tener idea de cortar (intentaba convencerme a mi misma),… total, si queda mal el pelo crece, no es como que te amputen el corazón (que a veces mal no nos vendría).

Entrar en la peluquería y que esté vacía no calma los nervios (15:30, hora del Leer más