Once


Quien me conoce bien sabe que estoy en lucha constante contra las películas románticas de los 90 porque creo que han hecho un flaco favor a la población femenina de mi generación.

A una edad demasiado prematura para darte cuenta que no es oro todo lo que reluce, te venden todo tipo de historias de amor imposible con finales felices. Príncipes encantadores que te sacan de la miseria y te llenan la vida de amor y de lujo, como en Pretty woman; amores epistolares 2.0 que te devuelven las ganas de amar y te cambian todos los valores, como en Tienes un e-mail; amores eternos que se despiden de ti incluso muertos, como en Ghost; o tios malos y pendones que pudiendo escoger a cualquier pibón te eligen a ti, poco madura y todavía con la nariz sin operar, como en Dirty dancing. Y así hasta un sinfín… Y no, no me gustan porque son irreales y generan demasiadas expectativas. Por eso, cuando encuentro joyas como Once, me llegan al alma. Porque son películas reales, con gente real, con sus amores y sus desamores, y con finales como … Leer más