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    Maneras de amar

    Nunca me he sentido tan colmada de sorpresas, de detalles, de regalos, como en esa época. Con él. Una cree que es lo normal, la ilusión del principio que después baja como el soufflé. Pero no. La consistencia se mantenía en el tiempo. 

    Y qué bonito que piensen en ti, que se acuerden de ese libro concreto del que hablaste una sola vez, que te llenen de flores y busquen provocar siempre una sonrisa porque sí. 

    Pero la vida va y viene, y no se detiene, qué se yoooo (perdón, sigo). En las maduras esto es ideal, pero en las duras, no. En una mala época laboral, al terminar días horrorosos me encontraba una casa vacía con un post-it y mi postre favorito. Y cuando, estando con alguna amiga, la queja se me escapaba por la boca, me decían: “al menos tienes el postre”. Y yo no entendía como un postre, aunque fuera mi favorito, podía llenar tal necesidad de compañía en un mal momento.

    Hace algunos días leí que cada uno de nosotros da y recibe amor de una determinada manera. Que ese dar y recibir a veces coinciden, … Leer más

  • Thoughts

    El síndrome de la rana hervida

    Hace unos días leí un hilo en Twitter sobre las “red flags”; esas alarmas, detalles o avisos que nos indican que con esa persona o en esa relación, no. Que por ahí no es. Mal.

    Algunas eran cuestión de gustos: no dejar propina, que no le gusten los animales, que fume. 

    Otras, en cambio, eran auténticos comportamientos tóxicos que, por su levedad, solemos pasar por alto o incluso esconder entre las demás “buenas” acciones, como hacíamos con las verduras en el comedor escolar. Dejar tu mensaje en leído durante un par de días de manera habitual -estará liadx-, pequeñas mentiras sin importancia -se habrá distraído- o ignorarte en redes sociales. Esa luz de gas que te dice que, qué va importar no recibir los likes de manera sistemática de tu amigo/pareja/lo que sea. 

    ¡Por favor, si solo son redes sociales! ¿Voy a ser tan superficial como para que me importe un like? 

    Pero (te) importa. Y seguramente prefieras 100 likes a 500 si entre ellos faltan estos. Y si te da igual, genial. Pero si no, no te castigues. Porque un like puede parecer una banalidad, pero es solo la … Leer más

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    De libros y recuerdos…

    Semana arriba, semana abajo, ahora hace cuatro años que me volví loca buscando una primera edición (o reliquia similar) de “Notre Dame de París”, de Víctor Hugo, para regalar a la persona que estaba indagando, sin mucha gracia, sobre la mejor manera de terminar nuestra relación. Digo “sin mucha gracia” porque al final terminé encontrándola yo. La manera, no el libro. El libro por suerte ni apareció. Gracias, destino.

    Nunca lo confesé, creo que por ridiculez. Y me gusta pensar que él era un gran actor, aunque no. Este es un precioso ejemplo de cómo de lejos estaba yo de aquel presente.

    Paseando por Barcelona he encontrado las paradas de la Feria del Libro Antiguo que en su día gestaron mi idea y hoy han recuperado ese recuerdo. Y me he parado a pensar si ahora estoy aquí o no. Si me pasaría lo mismo. Si continúo dando sin valorar a quién o si ya he dejado de confiar. 

    Hace unos días me sentenciaron falta de empatía por no querer hacer algo que sé que me haría sentir mal. Y ya no sé…

    Y mientras escribo esto recuerdo una conversación … Leer más

  • Cozy Places

    Tengo ganas de París

    Paris

    Érase una vez un tío muy alfa y una servidora tenían una especie de relación, aunque la comunicación no era su fuerte (como en todos los casos en los que las “especie de relaciones” no llegan a nada). El señor Alfa tenía la costumbre de publicar en Twitter mensajes en código o canciones concretas de manera más o menos habitual. Servidora tenía la costumbre de interpretarlo todo en base a su especie de relación. Nada hay más vanidoso que creer que están hablando de uno, pero es que a veces coincide todo tanto que pondrías la mano en el fuego de que sí. Incluso diré más. En mi caso, como mínimo la mitad de las veces (sobre todo las negativas) continuo pensando que hablaban de la situación.

    Todo ese estrés psicológico que me producía la incertidumbre de saber si me estaban dedicando un mierda-mensaje o no, me produjo una especie de alergia a los mensajes codificados a través de las redes sociales. Desde ese momento me hice opositora total a este tipo de comunicación que no lleva a nada positivo  por varias razones:
    Dado la inmediatez de las redes sociales … Leer más