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    Maneras de amar

    Nunca me he sentido tan colmada de sorpresas, de detalles, de regalos, como en esa √©poca. Con √©l. Una cree que es lo normal, la ilusi√≥n del principio que despu√©s baja como el souffl√©. Pero no. La consistencia se manten√≠a en el tiempo. 

    Y qu√© bonito que piensen en ti, que se acuerden de ese libro concreto del que hablaste una sola vez, que te llenen de flores y busquen provocar siempre una sonrisa porque s√≠. 

    Pero la vida va y viene, y no se detiene, qu√© se yoooo (perd√≥n, sigo). En las maduras esto es ideal, pero en las duras, no. En una mala √©poca laboral, al terminar d√≠as horrorosos me encontraba una casa vac√≠a con un post-it y mi postre favorito. Y cuando, estando con alguna amiga, la queja se me escapaba por la boca, me dec√≠an: ‚Äúal menos tienes el postre‚ÄĚ. Y yo no entend√≠a como un postre, aunque fuera mi favorito, pod√≠a llenar tal necesidad de compa√Ī√≠a en un mal momento.

    Hace algunos d√≠as le√≠ que cada uno de nosotros da y recibe amor de una determinada manera. Que ese dar y recibir a veces coinciden, … Leer más

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    De hero√≠nas…

    Lo mío con el derecho no era vocacional. He pisado la Audiencia Provincial de Barcelona una sola vez, pero te aseguro que no fue un martes cualquiera.

    Poco sabíamos nosotras, al engullir aquél rápido desayuno, que la invitación de nuestra profesora a uno de sus juicios tendría tal jugosidad. Durante ese día, desfilarían por la sala de lo penal los testigos implicados en el desmantelamiento de una red de tráfico de drogas gracias al chivatazo de la pareja de uno de los acusados. Ni en la tele encontrarás más salseo del que se atisbaba en esa sala.

    Dedicamos todo el santo d√≠a a escuchar un sinf√≠n de hombres uniformados relatando c√≥mo se llev√≥ a cabo tal operaci√≥n. Ni comimos, esperando la aparici√≥n estelar de nuestra hero√≠na. ¬ŅA qui√©n le importa un men√ļ barato cuando est√°s a punto de conocer a la mujer causante de tal alboroto?

    Hace poco escuch√© que a la mente le cuesta mucho tolerar el vac√≠o. Necesitamos llenar la incertidumbre para sentirnos seguros. Y depender√° de nuestras creencias e inseguridades qu√© pensamientos acaben ocupando esos huecos desconocidos: por qu√© no nos han devuelto la llamada, qu√© le … Leer más

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    Falta de empatía

    En clase, la mayoría de alumnos teníamos un sentimiento entre respeto excesivo y miedo hacia nuestro profesor de ciencias sociales. Los pocos que sentían cierto agrado seguramente era por su parecido razonable con el actor Tom Selleck. Es imposible que Magnum caiga mal a nadie.

    De sus clases, de su trato, lo peor era el d√≠a de la entrega de ex√°menes. Segu√≠a siempre un ritual de entrega por llamamiento, ordenado por nota, de menos a m√°s (r√≠ete t√ļ de la LOPD). No hac√≠a falta ni levantarte de tu mesa para conocer las notas de TODOS tus compa√Īeros.
    Lo peor de todo era que, el examen con la nota m√°s baja, doblado por la mitad a modo de clip, serv√≠a para agrupar el resto de ex√°menes (“para que tenga algo de valor” creo que era el motivo que daba). La peor puntuaci√≥n se entregaba doblada, algo arrugada y humillada.

    Puede parecer una tonter√≠a, pero me gustar√≠a que no; que a primera vista ya nos di√©ramos cuenta del impacto que esto puede causar en ni√Ī@s que est√°n gestando su personalidad. Cu√°ntos miedos, problemas de autoestima y relacionales pueden derivar de actos … Leer más

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    Mi otra yo…

    De vez en cuando recibo emails destinados a una persona con quien comparto nombre, pero no direcci√≥n de correo electr√≥nico. 

    Marta, mi Marta, es italiana. Y mientras yo estoy en mi casa, todav√≠a medio enferma y escribiendo esto, ella est√° paseando por las calles de Bologna. Si su tren no ha salido con retraso, claro. 

    Me gusta saber que al menos una de las dos disfruta de su tarde. Pero puede que no, puede que ella tenga un mal día y no valore ese entorno que a mí me es desconocido y desearía visitar. Barcelona es preciosa y a veces yo también termino un poco harta de ella.

    A lo mejor se queda unos d√≠as, porque no tiene billete de vuelta. O puede que  regrese a Mil√°n en coche con Marco, su pareja/amigo con derechos. 

    Sí, es milanesa. Aunque por sus compras no creo que entienda mucho de moda. Ese mito que los milaneses llevan la elegancia en su ADN es solo eso, un mito. De verdad, lo he verificado de primera mano (aludidos vía email).

    A Marta, Mil√°n le gusta lo suficiente como para echar ra√≠ces y est√° pensando … Leer más