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Variaciones enigma, André Aciman

“Nos queríamos con todos los órganos menos con el corazón, por eso nos manteníamos alejados el uno del otro”

Aunque su primera novela, Call me by your name ya otorgó a André Aciman un reconocimiento internacional, admito que fue su Ocho noches blancas la historia con la que le descubrí.

Esa incipiente y complicada relación entre Henry y Clara me cautivó. No por la historia en sí -ocho citas, una detrás de otra-  sino por la capacidad que tiene Aciman de abrirte en canal para mostrar qué llevas dentro. La forma de escribir, las palabras que elige para poner nombre a los sentimientos, sencillamente consiguen desgarrarte.

Si en Ocho noches blancas Aciman se centraba en esconder lo que sentimos por miedo a mostrar nuestra vulnerabilidad, a sufrir, a amar; en esta ocasión expande el abanico de sentimientos, destapando también trazos de deseo, de inocencia, algunos celos y un poco de culpabilidad.

Variaciones enigma es un recorrido vital por las relaciones más importantes de Paul. Cada capítulo, un amor. Desde el primero, con 12 años, sin saber incluso reconocerlo, hasta el último capricho de la madurez; pasando por relaciones que no se van y otras que nunca llegan. Amores que no aceptamos y otros que disfrazamos.

Y en cada uno de ellos, vemos a la misma persona, pero distinta. Distinta por el tiempo transcurrido, pero también diferente según la persona que tiene enfrente.  

Dicen que elegimos las relaciones que nos hacen de espejo. Pero lo que no tenemos tan en cuenta es que en ese espejo podemos reflejarnos de cara o de perfil. Aquí vemos a un Paul diferente en cada relación. A veces celoso, otras inseguro, muchas insistente. 

André Aciman escribe precioso, solo por eso ya merece la pena todo lo que haga. Pero no te voy a engañar; el libro es lento. Es un viaje por los sentimientos vividos en cada una de las relaciones. Hay poca acción y algún capítulo es como estar metido en una película francesa. Algunas relaciones son más intensas y te atraparán más. Otras, puede que las desees terminar antes.

Pero lo que sin duda consigue es hacernos reflexionar. Mucho.

¿En nuestras relaciones no solo cambiamos por el paso del tiempo? 

¿Es posible que cada relación evoque un nuevo “yo”? 

¿Dejamos de ser “nosotros mismos” cuando existe un “nosotros” común?

Desde aquí, donde nos encontramos hoy, podemos mirar atrás y recordar vagamente personas, situaciones, relaciones… Pero si las vives cada una como un capítulo entero y único; si realmente logras desplazarte a esa época, esa persona se convierte en olor, en tacto, en temperatura. Si te dejas llevar por esas sensaciones recuperarás recuerdos enterrados por el rencor, por el tiempo, por el olvido.

Y qué bonito viaje sería escribir un capítulo para cada relación de amor vivida.

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